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El Mercado Inmobiliario en Costa Rica 2025–2026:
¿Crisis Real o Cambio de Mercado?

Ubika Sur CR - Editorial

Durante los últimos meses se ha vuelto común escuchar frases como “el mercado está

muerto”, “ya no hay inversionistas” o “no se vende nada en Costa Rica”.

Especialmente en el sur del país Dominical, Uvita, Ojochal, Pérez Zeledón y zonas

cercanas, muchos agentes, desarrolladores y propietarios repiten esa narrativa como una

verdad absoluta.

Pero cuando uno se detiene a analizar datos reales, estadísticas de construcción,

comportamiento de compradores e inversión extranjera, la realidad es bastante más

compleja.

No, el mercado inmobiliario costarricense no está paralizado.

Lo que sí está ocurriendo es una transformación profunda del mercado.

Y esa diferencia importa mucho.

Después del boom inmobiliario posterior a la pandemia, Costa Rica entró en una etapa más

lenta, más selectiva y mucho más exigente. Durante los años posteriores al COVID, el país

vivió una explosión de interés internacional impulsada por teletrabajo, migración de retiro,

inversión extranjera y búsqueda de calidad de vida. Muchas propiedades se vendían

rápidamente, incluso con precios elevados y estrategias de venta básicas.

Ese período generó una sensación peligrosa: creer que vender propiedades era automático.

Hoy el mercado funciona diferente.

Los compradores siguen existiendo, pero ya no toman decisiones impulsivas. Analizan más,

negocian más, comparan más y exigen mucho más valor por el dinero que invierten. Las

propiedades mal presentadas, sobrevaloradas o sin una estrategia profesional de

promoción simplemente quedan detenidas durante meses.

Y los números reflejan exactamente eso.

Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), Costa Rica

registró en 2025 un aumento del 7,7% en obras de construcción respecto al año anterior.

Además, el área total construida aumentó un 12,7%, alcanzando más de 4,1 millones de

metros cuadrados. Uno de los datos más interesantes fue el crecimiento del 46,2% en

viviendas tipo apartamento y condominio.

(INEC +1)

Eso no corresponde a un país donde “nadie invierte”.

De hecho, el comportamiento real parece indicar algo distinto: los inversionistas siguen

entrando, pero son más cuidadosos y estratégicos.

El mismo fenómeno aparece en múltiples reportes inmobiliarios privados de 2025 y

principios de 2026. Coldwell Banker Costa Rica describió el mercado actual como un

proceso de “recalibración”, no de colapso.

Sus análisis muestran un incremento importante del inventario disponible, tiempos de venta

más largos y compradores con mayor poder de negociación.

(Coldwell Banker)

Eso significa que hoy hay más propiedades compitiendo entre sí y menos compradores

dispuestos a pagar cualquier precio.

En otras palabras: el mercado dejó de premiar la improvisación.

Reportes de Dominical Realty y otras firmas del Pacífico Sur muestran una tendencia

similar.

Durante 2025 aumentó el inventario de propiedades activas mientras algunas categorías

registraron una caída moderada en volumen de ventas y ajustes en precios finales de cierre.

También aumentó significativamente el tiempo promedio en mercado, llegando en algunos

casos a más de 350 o incluso 400 días para vender ciertas propiedades.

(Coldwell Banker)

Sin embargo, hay un detalle fundamental que muchas veces se omite: las propiedades

correctamente valoradas sí continúan moviéndose.

Las casas con buena ubicación, acceso razonable, internet confiable, documentación clara,

potencial turístico y presentación profesional siguen generando interés. Lo que más se ha

frenado son:

propiedades infladas artificialmente,

proyectos improvisados,

terrenos sin desarrollo claro,

y vendedores que aún intentan cobrar precios de “boom postpandemia”.

El sur de Costa Rica vive particularmente esta transición.

Zonas como Uvita, Ojochal, Dominical y Costa Ballena continúan siendo atractivas

internacionalmente por razones que siguen muy vigentes: naturaleza, privacidad, retiro,

estilo de vida, turismo ecológico y potencial de alquiler vacacional. Reportes regionales de

2025 muestran que el interés extranjero continúa existiendo, aunque con compradores

mucho más racionales y selectivos.

(osatropicalproperties.com)

Además, el contexto global también influye.

Durante 2025 y comienzos de 2026, la incertidumbre económica internacional afectó

decisiones de inversión en muchos países. Tasas de interés altas en Estados Unidos,

inflación, tensiones geopolíticas y conflictos internacionales generaron compradores más

cautelosos. Algunos inversionistas simplemente retrasaron decisiones importantes mientras

esperan mayor estabilidad financiera global.

(Exclusive Homes)

Pero incluso con ese contexto, Costa Rica mantiene fortalezas muy difíciles de encontrar en

otros mercados:

estabilidad política,

fuerte atractivo turístico,

seguridad relativa,

enfoque ecológico,

y alta demanda internacional de retiro y relocalización.

El turismo, de hecho, continúa siendo uno de los motores indirectos más importantes del

sector inmobiliario. Mientras existan extranjeros interesados en vivir temporal o

permanentemente en el país, existirá demanda inmobiliaria. Y Costa Rica sigue

posicionándose internacionalmente como uno de los destinos más atractivos de América

Latina para retiro e inversión residencial.

Entonces, ¿el mercado está lento?

Sí.

¿Se venden menos propiedades rápidas que durante el boom?

También.

¿Eso significa que el mercado murió?

No.

Lo que realmente murió fue la idea de que cualquier propiedad se vende sola.

Hoy el mercado exige profesionalismo real:

mejor mercadeo,

mejores fotografías,

presencia digital seria,

seguimiento constante,

precios coherentes,

análisis financiero,

y credibilidad.

Y aquí aparece una realidad incómoda para muchas empresas inmobiliarias: culpar

únicamente “al mercado” también se convirtió en una excusa fácil para justificar falta de

estrategia, poca innovación o cansancio operativo.

Porque incluso en mercados lentos siempre existen empresas que venden.

Simplemente venden distinto.

Las agencias que entiendan este nuevo ciclo probablemente saldrán fortalecidas. Las que

sigan esperando el regreso automático del boom postpandemia podrían quedarse

atrapadas en un mercado que ya cambió para siempre.

El mercado inmobiliario de Costa Rica no desapareció.

Maduró.

Y probablemente eso sea algo positivo para el futuro del sector.

(coldwel banker)

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